Viñedo en Girona: el sueño cumplido

Un Sueño Hecho Realidad
La pasión de Carme Casacuberta por el vino se originó en su tierra natal de Alella y se intensificó con el descubrimiento de los vinos de Priorat. Esta fascinación la condujo, inevitablemente, a hacer tangible aquel anhelo largamente acariciado. "Su mayor ilusión siempre fue elaborar su propio vino", narra su hija Carlota, quien desde sus 12 años ya era testigo de las intenciones de su madre. Fue así como un modesto terreno en Capmany, en la región del Alt Empordà, se transformó en el vibrante proyecto Vinyes d’Olivardots.
Carlota recuerda con cariño aquellos primeros días: "Se enamoró del lugar y se puso a vinificar con las pocas cepas existentes en la propiedad, pero su entusiasmo fue tal que decidió expandirse". "Vendimos la casa de Capmany y adquirimos un terreno cercano de cuatro hectáreas, el Paraje Olivardots, donde todo comenzó", admite. Carlota revive esa imagen pintoresca del bosque empordanés, con su encina y pino, su sotobosque... donde en tiempos pasados hubo viñedos y donde aún persistían algunos olivos, otorgando así el nombre a su emprendimiento.
El Potencial Oculto
A sus 40 años, Carme Casacuberta decidió embarcarse en una aventura inesperada: regresar a la universidad para estudiar Enología en la Universidad de Tarragona. Inspirada por las bodegas del Priorat, comenzó a definir un estilo de vino que reflejara aquellos que tanto la habían cautivado. Durante esos primeros años, la familia también contó con la valiosa colaboración de un amigo enólogo y viticultor. "Fue como empezar de cero. Conocer las viñas, entender el suelo y los ciclos de la uva...", recuerda Carlota, quien más tarde se uniría al proyecto por su propia pasión por el vino.
La evolución del proyecto familiar no se detuvo, y las cuatro hectáreas iniciales se expandieron a 15 hectáreas de viñedo viejo. Esta ampliación también incluyó un compromiso con las variedades autóctonas de la región. "Todo lo que hacemos es con la intención de representar el terroir y su historia", enfatiza Carlota. La incorporación de técnicas tradicionales ha sido clave en el desarrollo de su visión.
La Nueva Generación
"Siempre supe que quería dedicarme al vino", afirma Carlota con convicción. En 2015, tras formarse como enóloga en la misma institución que su madre, se unió al proyecto familiar. Las variedades autóctonas, como la cariñena blanca o la garnacha rosada, fueron rescatadas y se convirtieron en parte esencial de su propuesta vitivinícola. "Es fascinante que seamos la única región vitícola con las tres garnachas y las tres cariñenas", destaca sobre este hecho único.
Este rescate de variedades casi olvidadas, como la cariñena gris, es testamento de su compromiso con la biodiversidad y la historia vinícola de la región. "Son variedades casi extintas, pero que eran las autóctonas", comenta Carlota, dejando claro que su apuesta por la ecología no es una cuestión de certificación, sino de convicción.
La Apuesta por lo Verde
El compromiso ecológico de Vinyes d’Olivardots es evidente en su apuesta por la autosuficiencia energética y hídrica. "Todo nuestro consumo proviene de paneles solares y baterías de acumulación, y nos abastecemos de agua de dos pozos que construimos, ya que ni el tendido eléctrico ni la canalización llegan hasta aquí", revela Carlota. Este esfuerzo refleja su filosofía de trabajo sostenible en la viña y su enfoque en la elaboración del vino.
"No podemos concebir otra manera de trabajar la viña o entender la viticultura y el vino: tiene que ser sostenible", reflexiona Carlota. Ella se ocupa de la viticultura y del cuidado del viñedo, mientras la enología es una labor compartida con su madre. La dualidad de visiones enriquece sus vinos, con Carme prefiriendo tintos complejos y Carlota optando por vinos más frescos y con maceraciones más cortas.
Una Revolución Floral
La conciencia ecológica es el leitmotiv en Vinyes d’Olivardots. "En una bodega familiar de pequeña escala, no puedes ser de otra manera", sostiene Carlota. Su filosofía natural y vegetal se traduce en un profundo respeto por el viñedo. Han apostado por la fitoterapia, utilizando plantas autóctonas para cuidar, abonar y enriquecer el viñedo. "Es un trabajo arduo que requiere muchas horas de campo, pero los resultados son gratificantes", asegura.
Con un ojo en la cepa y otro en el cielo, esperando la escasa lluvia mediterránea, Carlota es la abanderada de una vitivinicultura donde lo natural es esencial. "Nuestro entorno está lleno de lavandas, ginestas, tomillo, romero, pinares...", describe, evocando una visión del Mediterráneo que podría estar acompañada por la música de Joan Manuel Serrat.
Historia y Proximidad
Vinyes d’Olivardots se ha posicionado como una realidad prometedora en la viticultura del Empordà. Gresa, su primera referencia, refleja la esencia de la región con su suelo granítico. La historia del vino en la región se revive con las vinificaciones en ánfora, una práctica que han mantenido desde hace más de una década. "Cuando los romanos utilizaban el puerto de Roses, el vino se transportaba en ánforas. Es la tradición de esta tierra", explica Carlota.
La sostenibilidad también se extiende a su modelo de distribución. "Es nuestro vino, nuestro territorio y queremos que se quede en casa", afirma. La mayoría de su producción se vende entre Girona y Barcelona, lo que subraya su compromiso con la reducción de la huella de carbono y la promoción de la economía local.
Explorando el Terroir del Empordà
El Empordà, con su clima mediterráneo y suelos diversos, es un terroir que permite a Vinyes d’Olivardots expresar la riqueza de esta tierra a través de sus vinos. Carme y Carlota han profundizado en el conocimiento de cada parcela, buscando entender las sutilezas que cada una aporta a sus vinos.
El respeto por el medio ambiente es un principio que guía cada decisión en Vinyes d’Olivardots. Desde el cultivo de las viñas hasta la elección de materiales para el embotellado, cada aspecto se considera cuidadosamente para minimizar el impacto ambiental y garantizar la pureza y autenticidad de sus vinos.
Variedades y Vinificaciones
Las variedades tradicionales del Empordà, como la garnacha y la cariñena en sus distintas formas, son el alma de Vinyes d’Olivardots. Sin embargo, la curiosidad y el afán de innovación también han llevado a experimentar con variedades menos conocidas y técnicas de vinificación que respetan la esencia del fruto. La crianza en ánforas es solo un ejemplo de cómo combinan tradición e innovación.
La variedad en métodos de vinificación, desde el uso de barricas de roble hasta depósitos de acero inoxidable y ánforas de barro, permite a Vinyes d’Olivardots ofrecer una gama de vinos con personalidades distintas, cada uno reflejando diferentes facetas del terruño y la filosofía de sus creadoras.
La Experiencia Vinyes d’Olivardots
Visitar Vinyes d’Olivardots es sumergirse en una experiencia enológica completa. La bodega ofrece catas y visitas guiadas, donde se puede apreciar la fusión entre la enología moderna y las prácticas sostenibles. Los visitantes tienen la oportunidad de caminar por los viñedos, conocer de cerca el proceso de vinificación y degustar la gama de vinos en un entorno natural excepcional.
La sala de catas de Vinyes d’Olivardots es un espacio diseñado para realzar la experiencia del vino. Aquí, los visitantes pueden apreciar la complejidad y la elegancia de sus vinos, guiados por expertos que comparten la historia y las anécdotas detrás de cada botella.
Compromiso con la Comunidad
El compromiso de Vinyes d’Olivardots con la comunidad va más allá de la viticultura. Participan activamente en eventos locales y colaboran con otros productores y comerciantes para fomentar la cultura del vino y la gastronomía de la región. Esta sinergia entre bodegas, restaurantes y mercados locales se traduce en una oferta enoturística rica y variada para los visitantes.
Al comprar una botella de Vinyes d’Olivardots, no solo se adquiere un vino excepcional, sino que también se apoya un modelo de negocio ético y responsable que beneficia a toda la comunidad y preserva el patrimonio cultural y natural del Empordà.
Enólogas y Visionarias
Carme y Carlota no solo son enólogas; son visionarias que han entendido que la calidad del vino y la sostenibilidad pueden ir de la mano. Su perspectiva única combina respeto por el pasado con una mirada hacia el futuro, creando vinos que son un reflejo de su pasión, su tierra y su compromiso con el ambiente.
La historia de Vinyes d’Olivardots es una de coraje, dedicación y amor por el vino. Es la historia de dos mujeres que han transformado un sueño en una realidad vibrante y sostenible, y que continúan inspirando a una nueva generación de viticultores y consumidores conscientes.
Lista de Vinos Emblemáticos de Vinyes d’Olivardots
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- Gresa: El vino que captura la esencia del suelo granítico del Empordà.
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- Vd'O: Una serie de monovarietales que destacan las características únicas de cada variedad.
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- Crianza en Ánforas: La tradición milenaria que continúa aportando complejidad y pureza de sabores.
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- Vinos Blancos Autóctonos: Rescate de variedades blancas tradicionales como la cariñena blanca.
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- Experimentales: Etiquetas de producción limitada que exploran nuevas técnicas y combinaciones.
Con cada botella de Vinyes d’Olivardots se descubre una parte de la historia, el terroir y el esfuerzo constante por una viticultura sostenible y respetuosa con el entorno. Carme y Carlota invitan a los amantes del vino a ser parte de esta aventura enológica única.



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